A los pies del majestuoso Mont Ventoux, el Château Pesquié es mucho más que una finca; es un compromiso familiar que se transmite. La aventura comenzó en los años 1970 cuando los abuelos, Odette y René Bastide, devolvieron la vida a esta tierra que en su momento perteneció a un descendiente de Alphonse Daudet.
Hoy, Alexandre y Frédéric Chaudière, la tercera generación, encarnan ese "fuego sagrado" cultivando 70 hectáreas de viñedos con rigor y pasión. Dirigen el viñedo en biodinámica, una elección natural para esta propiedad situada en el corazón de una Reserva de la Biosfera clasificada por la UNESCO. Este terroir tardío, dominado por la caliza de Mormoiron, se cuida para expresar toda la frescura y la finura características de la denominación Ventoux.
El Château Pesquié se impone como un pilar del sur del Valle del Ródano. Desde la creación de su bodega en 1989, las cosechas no han dejado de ganar renombre, especialmente la Quintessence, producida a partir de las parcelas más antiguas del château. Cada botella revela un equilibrio magnífico entre la dulzura de la fruta madura y la vivacidad aportada por el microclima fresco de la altitud. Es el vino del sol, templado por el Mistral, una cita que no te puedes perder.