La llamada de la garriga. En los años 70, Jean Orliac, más acostumbrado a escalar acantilados que a labrar la tierra, tuvo una revelación. Este agrónomo apasionado descubrió un valle aislado, escondido entre los majestuosos acantilados de L'Hortus y el emblemático Pic Saint-Loup, en Languedoc-Rosellón. Este rincón de Valflaunès, salvaje y preservado, se convirtió entonces en su terreno de juego y su futuro viñedo.
Hoy, el Domaine de L'Hortus es la historia de una transmisión exitosa. La familia Orliac perpetúa la obra en 70 hectáreas cultivando sus viñas con la misma precisión con la que un escalador se aferra a la roca. El clima único, sometido tanto a los vientos frescos de las Cévennes como a la humedad del Mediterráneo, aporta una finura notable a los vinos. En cada cosecha se encuentra el alma de este lugar, jugos profundos, elegantes, donde las notas de Syrah, Mourvèdre y Garnacha se elevan sobre un lecho de taninos sedosos y aromas de garriga. Un Domaine pionero que ha escrito una página esencial del renacimiento del Languedoc.