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Mes 1, receta 3: Salmorejo cordobés
Salmorejo cordobés
El salmorejo nació en Córdoba, en Andalucía, donde los veranos son calurosos. Más espeso y cremoso que el gazpacho, antes lo preparaban los campesinos con pan duro, tomates y aceite de oliva, para aguantar todo el día bajo el sol ardiente. Hoy en día, se disfruta bien frío, adornado con huevo duro y jamón. ¡España en un bol, en versión veraniega!
La combinación perfecta con los vinos de las etiquetas Léger y Rond.
El salmorejo cordobés es la frescura del Sur servida a cucharadas: tomate maduro, miga de pan, aceite de oliva y un toque de ajo. Para acompañar esta mezcla suave y cremosa, pueden funcionar dos estilos de vino, cada uno a su manera. Un vino tinto ligero apuesta por la frescura y la fruta para resaltar la viveza del tomate sin opacar el plato. Sus taninos discretos y su suavidad respetan la textura del salmorejo. Un vino blanco redondo, por su parte, juega con la complementariedad: su cuerpo suave y sus notas ligeramente mantecosas se funden con la textura cremosa del pan y el aceite de oliva, manteniendo suficiente frescura para no hacer pesado el conjunto. Dos estilos, dos lecturas del mismo plato: el tinto ligero para despertar, el blanco redondo para suavizar.
Ingredientes (4 personas)
- 1 kg de tomates maduras
- 200 g de pan duro o pan viejo
- 1 diente de ajo 100 ml de aceite de oliva
- Sal
- Huevo duro y jamón (para decorar)
Preparación
Mezclar los tomates pelados, el pan cortado en trozos, el ajo y la sal hasta obtener una crema lisa y espesa. Añadir el aceite de oliva en hilo, mezclar de nuevo para obtener una textura bien cremosa. Refrigerar al menos 2 horas. Servir frío, decorado con huevo duro picado y dados de jamón.
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