Todo comienza con William Grant, un hombre con una visión simple pero ambiciosa: crear el mejor whisky del Speyside escocés. Fue en 1887, el día de Navidad, cuando la primera gota de alcohol fluyó del alambique de la destilería Glenfiddich, fruto de un año de trabajo arduo que llevó a cabo con sus nueve hijos. Este evento marca la fundación de William Grant & Sons.
Hoy en día, esta Casa sigue siendo firmemente familiar, transmitida de generación en generación, y continúa perpetuando los valores de independencia e innovación. Anclada en el corazón de Dufftown, una ciudad emblemática del whisky escocés, la Casa Grant se ha impuesto como un líder mundial, conservando al mismo tiempo su espíritu pionero.
El saber hacer tradicional escocés se pone en valor para elaborar espirituosos de renombre mundial. Esta Casa revela la riqueza y profundidad de la cultura del whisky, creando legados que atraviesan las épocas. Se descubre una exigencia de calidad que anima cada etapa de la producción, desde la cebada hasta los barriles.