En Chile, el alma del vino tinto se encarna en una variedad olvidada, el Carmenère, que ha encontrado su tierra predilecta en el Valle del Maule. Es allí donde la bodega Viña Corral Victoria, dirigida por la experta Carmen Merino Fuentes, celebra la tradición con una audacia refrescante.
La historia de estas 15 hectáreas es la de un compromiso manual, alejado de los métodos industriales. Las vides, que lucen orgullosas dos décadas de antigüedad, son cuidadas desde la poda hasta la vendimia, con la ayuda de aradores equinos para preservar la intimidad del terroir. Cuando llega el momento de la cosecha, entre abril y mayo, cada racimo se recoge a mano, garantizando la expresión más pura del fruto.
Sello & Raza no se limita a producir vinos, revela una identidad fuerte, típica de ese Chile que honra sus raíces vitivinícolas. Las cosechas aquí son embajadoras del Carmenère: potentes, con una estructura hermosa, pero siempre acompañadas de una fruta vibrante y una suavidad golosa. Esta bodega impone una visión donde la calidad pasa por la lentitud y el respeto a un trabajo artesanal. Una copa de Sello & Raza es una invitación a saborear la pasión chilena.