Un legado que atraviesa los siglos, es el alma de la Casa Torres. Aunque las primeras huellas familiares como viticultores se remontan a 1559, fue en 1870 cuando los hermanos Jaime y Miguel Torres Vendrell establecieron oficialmente su bodega en Vilafranca del Penedès. Más que una simple empresa, es una verdadera institución que ha dominado la historia vitivinícola española y que continúa, de generación en generación, esculpiendo el paisaje del Penedès.
Este gigante catalán nunca se conforma con sus logros. Mientras destaca en toda España, desde La Rioja hasta Ribera del Duero, Torres se distingue por un compromiso ambiental monumental. Son de los que miran al futuro con lucidez, con un objetivo claro de neutralidad de carbono, demostrando que la excelencia y la sostenibilidad pueden infundirse en la misma botella. Estos artesanos de la tierra trabajan sin descanso para hacer renacer antiguas variedades de uva españolas olvidadas, infundiendo una complejidad inédita a sus creaciones. Sus vinos encarnan España: intensos, nobles y orientados hacia el futuro.