El vertiginoso relieve de las colinas de Ampuis, donde las pendientes alcanzan hasta un 60%, nunca ha asustado a Stéphane Ogier. Al contrario, estos esquistos y micasquistos componen el escenario de una búsqueda iniciada en 1997: revelar, con la precisión de un orfebre, la esencia de cada parcela de la Côte-Rôtie. Stéphane, digno heredero de una historia familiar, ha elevado la finca entre las figuras emblemáticas del Valle del Ródano Norte.
Su enfoque se caracteriza por un trabajo meticuloso y una vinificación separada de las uvas. Considera cada microterruño como un capítulo de una gran historia, permitiendo que la Syrah – a veces acompañada de un toque de Viognier – exprese toda su finura y excelencia aromática. No es solo una historia de transmisión, es una voluntad férrea de extraer la sustancia esencial de estas tierras excepcionales, dando lugar a vinos profundos y diseñados para la guarda. Un verdadero trabajo artesanal que nos ofrece botellas de una densidad y elegancia raras. Nos encanta este nivel de compromiso para un Cru mítico.