El compromiso inquebrantable de Chuchi Soto se revela en cada botella del dominio Soto Manrique. En el corazón de España, en la Sierra de Gredos, este apasionado viticultor ha emprendido una misión casi arqueológica: resucitar parcelas de viñas centenarias, a menudo olvidadas, que se extienden entre 700 y 1100 metros de altitud.
Es aquí, en los suelos extremos de granito y esquisto de Cebreros, donde la Garnacha y la Albillo Real encuentran su carácter. Chuchi Soto no busca la potencia, sino la expresión más pura y delicada de este terroir montañoso único. El resultado es una oda a la finura y a la mineralidad.
El dominio Soto Manrique celebra la historia vitivinícola española y la identidad de estas variedades tradicionales. Cada añada es fruto de un enfoque meticuloso y respetuoso con el medio ambiente, que permite que los aromas se eleven más allá de las convenciones. En estos vinos se siente toda la frescura de las alturas y la complejidad sutil que ofrecen estas viejas viñas ibéricas.