España, tierra de contrastes y de cepas ancestrales, revela su potencial más salvaje en la región de Calatayud. En el corazón de este paisaje accidentado, en el pequeño pueblo de Maluenda, Mark Schiettekat, un apasionado venido de Bélgica, estableció su dominio Raices Ibericas en 2020. Su sueño era simple pero ambicioso: encontrar las parcelas más expresivas de la península ibérica para forjar vinos de una autenticidad radical.
Este proyecto audaz lo llevó a trabajar en viñedos situados entre 600 y más de 1000 metros de altitud, donde las viejas vides de Garnacha disfrutan de un clima extremo, garantizando una buena acidez y una gran finura aromática en las uvas. Acompañado por el enólogo Ruben Magallanes, Mark se concentra en la expresión pura del terroir. Raices Ibericas apuesta por la identidad española, valorando no solo Calatayud, sino también otras regiones famosas como Jumilla. Sus vinos son el fruto de una búsqueda de calidad y de un profundo respeto por la viticultura sostenible, ofreciendo sorbos que honran las raíces profundas de España.