Es una amistad y una pasión devoradora por el vino lo que hizo que el Languedoc, por el tiempo de una copa, cruzara el Atlántico. La chispa del proyecto Pierre & Antonin se encendió en Nueva York, lejos de los viñedos, al ritmo de acaloradas discusiones sobre el futuro de la viticultura. Desde 2015, este dúo de viticultores insufla una energía nueva y rebelde a la región, estableciéndose cerca de Carcassonne.
El Domaine Pierre & Antonin celebra el espíritu libre del sur de Francia. Su credo es simple pero poderoso: crear "vinos rebeldes y vivos", libres de cualquier pretensión. Estos artesanos del gusto apuestan por un enfoque no convencional y un gran talento para expresar la riqueza y el carácter indomable del terroir languedociano. Cada cosecha es una aventura, pura, vibrante y llena de sinceridad, que cuenta la historia de una hermosa complicidad humana y de una viticultura que sacude los códigos establecidos. Demuestran que la audacia, cuando se asocia con un profundo respeto por la tierra, da lugar a grandes vinos.