Un suelo de graves profundas, vestigio de las antiguas terrazas del Günz, forja la elegancia y la robustez de los vinos de Pauillac. Es en este terroir de excepción, a las puertas de la capital del Médoc, donde se alza el mítico Château Batailley.
Más que una simple residencia, el Château es un verdadero monumento histórico cuyas raíces se remontan al siglo XVII. Ha sobrevivido a épocas y conflictos, forjando un carácter indomable que se refleja en sus botellas. Clasificado como Quinto Gran Cru en 1855, este nombre es sinónimo de excelencia.
Desde 1924, la familia Borie-Castéja cuida con pasión este emblema. Sus segundas y terceras cosechas, como este Pauillac de Batailley, se elaboran con el mismo cuidado meticuloso, procedentes de las viñas más jóvenes del Château. Ofrecen una introducción perfecta al estilo clásico de Pauillac, dominado por el Cabernet Sauvignon y marcado por notas de grosella negra, grafito y roble, garantizando un placer inmediato y una buena capacidad de guarda. Una historia francesa, impregnada de finura y tradición.