La audacia de un hombre que cruzó el mundo por su sueño y el amor de una escocesa: esa es la historia mítica que se encuentra en cada botella de Nikka Whisky. Masataka Taketsuru, el padre fundador del whisky japonés, tejió su leyenda tras una estancia formativa en Escocia, donde descubrió los secretos de la destilación y conoció a Rita, su musa y su pilar.
Con esta doble cultura, Masataka estableció su primera destilería en 1934 en Yoichi, en la isla septentrional de Hokkaidō. Esta elección no fue casual: buscaba un clima que recordara las duras condiciones escocesas. Allí perpetuó una tradición olvidada en ese lugar: los alambiques calentados con fuego de carbón, que confieren a los maltas un carácter ahumado y una untuosidad raros.
Guiado por su búsqueda de la perfección y para honrar la memoria de Rita, Masataka amplió su arte fundando Miyagikyo en 1969. Esta segunda casa, situada en un entorno natural, expresa la suavidad y la elegancia gracias a una destilación al vapor. La alianza de estos dos estilos distintos, enriquecida por los alambiques de columna Coffey, permite a Nikka crear mezclas de una complejidad reconocida en todo el mundo. Un legado de pasión que sigue haciendo brillar el saber hacer japonés.