Es un nombre que resuena con la historia del cine, pero también con la de un renacimiento vitivinícola: Miraval. En el corazón del Var, el Château de Miraval no es solo una fortaleza provenzal del siglo XVII; es una finca vitivinícola de 600 hectáreas, mundialmente famosa por la elegancia de sus vinos, especialmente sus rosados.
Esta casa revela una búsqueda de excelencia que dio un giro espectacular en 2011, cuando los actores Brad Pitt y Angelina Jolie se asociaron con la familia Perrin, reconocidos viticultores del Valle del Ródano. Esta asociación impulsó al Domaine de Miraval a la cima de la calidad en Provenza.
El secreto de esta finura reside en un terroir excepcional, alrededor del pueblo de Correns, el primer pueblo 100% orgánico de Francia. Las viñas se elevan a 350 metros de altitud, aprovechando suelos arcillo-calcáreos. El clima es fresco, ofreciendo importantes variaciones de temperatura entre el día y la noche. Esta frescura garantiza una acidez perfecta y una hermosa mineralidad, firmas de los grandes vinos de Provenza. Miraval se impone hoy como un pionero de la viticultura orgánica y la agroecología en la región.