Un negocio familiar esculpido en la pasión, esa es la esencia de Menicucci. Todo comienza en 1970 cuando Antonio Menicucci planta sus primeras vides en la región de Abruzzo, cerca de la pequeña ciudad de Ortona, en Italia. Tres generaciones después, este legado está en pleno auge, impulsado por una voluntad constante de innovar sin traicionar nunca las raíces italianas.
La Casa Menicucci se compromete hoy plenamente con la viticultura ecológica. Este fuerte compromiso permite que las uvas Montepulciano y Pecorino expresen plenamente la mineralidad de los suelos calcáreos y los afloramientos rocosos, típicos de esta zona costera azotada por fuertes amplitudes térmicas. Esta alquimia climática y geológica es la clave de la calidad.
Pero lo que realmente distingue a Menicucci es su creatividad desbordante, especialmente a través de sus etiquetas. Cada cosecha es una obra de arte, que cuenta una historia ilustrada por artistas italianos, fusionando la naturaleza y el vino. Menicucci revela así vinos elegantes, modernos, que celebran tanto la excelencia del terruño de Abruzzo como el espíritu artístico de Italia.