Una amargura elegante, una frescura cincelada y un bouquet de hierbas aromáticas. Esa es la firma de Menade, una bodega española que devuelve el prestigio a la variedad Verdejo. En el corazón de la región de Castilla y León, más precisamente en la denominación Rueda, la familia Sanz tomó una decisión radical: la ecología integral. Desde 2005, se dedican a cultivar la vid con el menor número de artificios posible, buscando la expresión más pura de este terroir español, a menudo calcáreo y arenoso.
Menade se inscribe en una búsqueda constante de minimalismo. Los hermanos han adoptado prácticas biodinámicas para insuflar una energía nueva a sus parcelas. Las fermentaciones son naturales y el trabajo del vino se centra en la autenticidad varietal. Su compromiso da lugar a cosechas vibrantes que capturan la intensidad del sol ibérico mientras conservan una vivacidad increíble. Menade no es solo un nombre, es un manifiesto por un vino blanco seco, sabroso y aromático, que celebra España sin maquillaje.