El Beaujolais tenía un potencial enorme. Esa es la convicción que llevó a Mee Godard, antigua comercial en el ámbito enológico, a cambiar radicalmente de vida. Después de tres años de estudios profundos en enología en Oregón, Francia le hacía falta, pero no cualquier región. Fue durante una cata reveladora cuando se enamoró de los suelos graníticos y los gamays vibrantes de esta región.
Armada con una intuición infalible y una sed de pureza, Mee Godard invirtió en 2013 en una microparcela, un pequeño dominio de solo 5 hectáreas ubicado en Morgon. Allí desplegó sin demora su visión: una viticultura de convicción, artesanal, donde la humildad ante el terruño es la reina. Esta apuesta audaz, en la que se pone todo el corazón y los ahorros en un puñado de viñas, resultó exitosa desde la primera cosecha. La finura, la profundidad y la energía de sus cosechas conquistaron de inmediato. Las 17.000 botellas de esta primera producción se agotaron rápidamente, impulsando al Domaine Mee Godard a la cima de los nuevos íconos del Beaujolais.