Es una historia de resiliencia que se arraiga en el Mas de Bertrand. El alma de esta finca está forjada por un coraje excepcional, el de una joven viuda de 23 años que, tras la Gran Guerra, se encuentra sola para cuidar las viñas de Carignan. Ella cultivó estas tierras con una fuerza y una abnegación que hoy son la marca distintiva de la familia Bertrand.
Más de un siglo después, sus nietos honran esta herencia llevando su compromiso al más alto nivel. Establecido en Mérifons, en el corazón del Hérault, este dominio firma cosechas donde el medio ambiente es el rey. Han adoptado la biodinámica para que el terroir se exprese en su forma más pura y vibrante.
Las viejas viñas de Carignan, cuidadosamente conservadas, hunden sus raíces en este suelo vivo. El trabajo minucioso y el respeto total por el ciclo natural confieren a los vinos una finura y concentración que recuerdan su origen mediterráneo. Es un vino que cuenta la historia de quienes lo dieron todo por la tierra. El Mas de Bertrand es la autenticidad de un terroir sublimada por una emotiva historia familiar.