Tres generaciones de pasión se entrelazan en Mas d'Aurel, asentado en la meseta de Cordes, en el corazón del viñedo de Gaillac en el suroeste. Hoy, Brigitte y Jacques Molinier dirigen esta finca familiar con un amor palpable por la tierra. Su historia es la de una transmisión valiosa, donde la experiencia ancestral se encuentra con la energía de la renovación.
Este terroir único, arcillo-calcáreo, aporta una frescura y una mineralidad singulares a las cosechas. Las variedades autóctonas, verdaderos tesoros de la región, encuentran aquí una expresión vibrante. El Loin de l'Œil y el Braucol bailan con gracia, ofreciendo vinos de una hermosa complejidad aromática. Impulsados por un profundo respeto por su entorno, Brigitte y Jacques han iniciado la conversión hacia la agricultura ecológica. Este compromiso infunde una nueva vitalidad a las parcelas, permitiendo que la naturaleza se exprese sin artificios. Mas d'Aurel firma así vinos auténticos, generosos y afrutados, que capturan perfectamente el alma del terroir de Donnazac. Es un imprescindible que respira la energía y vitalidad de Gaillac.