Una voluntad colectiva e histórica sopla sobre este rincón de Champagne. Fue en 1922 cuando un grupo de viticultores, todos apasionados por el terroir singular de Les Riceys, unieron sus talentos. ¿El objetivo? Revelar el potencial excepcional de esta denominación, famosa por su Chardonnay, su Pinot noir y el único Rosé des Riceys.
Nacido de esta unión en los años 60-70, el champagne Marquis de Pomereuil lleva la herencia de un patrimonio local fuerte. Lejos de dormirse en los laureles de la tradición, la bodega encuentra su equilibrio integrando la modernidad necesaria para la excelencia. Hoy son 55 viticultores los que cultivan cerca de 95 hectáreas, todos comprometidos con un enfoque de calidad.
Su credo es simple: la grandeza de un vino proviene del cuidado en cada etapa. Esto se traduce en rendimientos escrupulosamente controlados, la valorización de las viñas viejas, vinificaciones extremadamente cuidadas y, sobre todo, crianzas largas que confieren a las burbujas una complejidad y una pátina incomparables. La bodega Marquis de Pomereuil le invita a un viaje sensorial en el alma generosa de la Côte des Bar.