Es en medio de los paisajes que inspiraron a Cézanne y Van Gogh, no lejos de la vibrante Aix-en-Provence, donde la Maison Saint Aix extiende orgullosamente su dominio. Las 75 hectáreas de viñedos se encuentran entre las más extensas de la denominación Coteaux d’Aix-en-Provence, aprovechando un terroir excepcional. Eric Kurver y su equipo crean un estilo de rosado que captura la elegancia atemporal de la región.
Antes de convertirse en este viñedo institucional, la tierra era una antigua trufa, señal de una geología rica y propicia para la expresión de los aromas. Hoy, las cepas prosperan entre los perfumes de lavanda y el brillo mineral de la garriga. Esta unión sensorial se traduce en la copa con una complejidad rara y una frescura típicamente provenzal. El Rosé Aix no es solo un vino, es el embajador de un arte de vivir mediterráneo, de una botella que invita a la ligereza y al compartir. La rigurosidad del trabajo en la viña por Eric Kurver asegura que cada sorbo sea un reflejo fiel de este rincón de Jouques.