Un aire de pionero se respira en el Domaine Guillot Broux, un nombre inseparable de la agricultura ecológica en Borgoña. Desde 1991, mucho antes de que la ola verde invadiera los viñedos franceses, los hermanos Emmanuel y Patrice Guillot apostaron por cuidar la vid, prohibiendo cualquier producto contaminante para dejar que el terroir se exprese sin filtros. Es su profunda convicción la que da forma a vinos de una pureza deslumbrante: "un buen vino se hace en la viña y no en la bodega".
Esta finca de 17 hectáreas, situada entre los pueblos de Cruzille, Grévilly y Chardonnay, maneja tres denominaciones emblemáticas: Borgoña, Mâcon Cruzille y Mâcon Chardonnay. La herencia familiar es fuerte, Emmanuel y Patrice representan la quinta generación de viticultores. Sus suelos arcillo-calcáreos, ricos en fósiles, confieren a los vinos del Mâconnais una mineralidad marcada y una frescura sorprendente, mientras que el Gamay, por ejemplo en la emblemática cuvée Beaumont, revela notas especiadas y picantes típicas del clima. La vendimia se realiza a mano, una exigencia que garantiza el respeto de cada baya y se traduce en la copa en texturas jugosas y refinadas, propicias para una buena guarda. Es la alquimia exitosa entre tradición, ecología y precisión.