Una de las historias de amor más bellas del Valle del Ródano comenzó con una avería de coche. Fue en 1936, en Gigondas, cuando Gabriel Meffre conoció a Juliette mientras reparaba el coche de su padre. De ese encuentro nació una Casa emblemática, un pilar del saber hacer de la región.
Hoy, la Casa Gabriel Meffre es mucho más que una simple Casa de comercio y producción. Cultiva sus propios 76 hectáreas de viñedos, de los cuales 32 están en proceso activo de conversión a la agricultura ecológica, y trabaja en estrecha colaboración con 60 viticultores asociados en 1.700 hectáreas. Este modelo, que combina productor y comerciante-criador, garantiza una coherencia y una exigencia de calidad notables en todo el Ródano meridional.
Este compromiso va más allá de la vid. La Casa Gabriel Meffre es reconocida como la primera del Valle del Ródano en haber sido certificada como "Ejemplar" por sus prácticas en Responsabilidad Social y Desarrollo Sostenible. Una filosofía que asegura que cada botella, procedente del poderoso terruño de Gigondas o de otros lugares, aporte un placer duradero, como expresa su lema: "Semper Voluptas" (Que el vino sea siempre un placer).