Cuatro generaciones se entrelazan para contar la epopeya de la Maison Delord, arraigada en el corazón del Bajo Armagnac. Todo comienza en 1893 con Prosper, un destilador ambulante visionario y maestro de bodega, que llevaba su alambique de granja en granja. Su misión: transformar los vinos blancos de la región en un aguardiente noble.
Hoy, son sus bisnietos, Jacques y Sylvain, los "narices" de la Maison, quienes perpetúan este legado centenario en Lannepax. Aquí, todo es cuestión de transmisión y tradición familiar. Desde la poda minuciosa de la vid hasta la crianza paciente en las bodegas, cada etapa de la elaboración del Armagnac se realiza en familia.
Este saber hacer artesanal es de una rareza excepcional, llegando a dominar los dos métodos de destilación autorizados por la denominación. Cuando sostienes una botella de Delord, su etiqueta manuscrita y su sello de cera cuentan una historia de autenticidad y pasión inquebrantable. Es el alma de la Gascuña capturada en un vaso. Esta Maison firma Armagnacs complejos y llenos de carácter, que se han convertido en referencias imprescindibles.