Jean-Baptiste Lointier es la encarnación de un espíritu libre, aquel que se atrevió a romper con las tradiciones familiares para abrazar mejor sus propias convicciones. Tras un intento fallido de introducir la biodinámica en la finca de su padre en 2007, emprendió su propio camino. En 2016, se presenta la oportunidad en el Valle de la Marne: 3,5 hectáreas donde finalmente puede aplicar sin compromisos su filosofía.
Su enfoque es radical y apasionante. Este audaz viticultor se libera de los dogmas para expresar un Champagne puro y vivo. Las uvas se cultivan en biodinámica para captar la esencia del terroir. En la bodega, Jean-Baptiste abandona el acero para explorar la microoxigenación y la crianza en ánforas, técnicas que esculpen vinos de una precisión sorprendente. Esta finca firma una colección de cuvées vibrantes, que llevan el Champagne hacia una modernidad respetuosa con su herencia, lejos de los caminos trillados. Un descubrimiento seguro para los amantes de las burbujas auténticas.