Se necesita una buena dosis de locura y audacia para lanzarse a la creación de una vodka francesa orgánica. Ese es el rasgo que mejor define a Frédéric y Charles Beigbeder, socios junto a su amigo de la infancia Guillaume Rappeneau. A finales de 2018, este trío apasionado llamó a la puerta de Maison Villevert en Cognac, una destilería charentaise legendaria, reconocida por sus elixires excepcionales.
Juntos, se embarcan en un desafío ambicioso: diseñar una vodka que rompa con los estándares industriales. Maison Villevert acepta el reto trabajando en un espirituoso orgánico, destilado seis veces, totalmente libre de aditivos químicos y azúcares añadidos. Para alcanzar esta pureza y elegancia, la vodka Le Philtre se somete a una última destilación en un alambique de cobre charentais, un saber hacer tradicionalmente reservado para los grandes Cognacs. Este gesto final le confiere una finura notable y una textura aterciopelada. Es la prueba de que, en materia de espirituosos, la excelencia y el compromiso orgánico pueden unirse para crear un producto de gran clase, arraigado en la historia francesa de la destilación.