Un viento de locura y pasión sopla sobre el Rosellón. En 1997, Hervé Bizeul, entonces periodista y sumiller habituado a los grandes restaurantes parisinos, lo dejó todo para instalarse al pie de los Pirineos y dedicarse a una parcela de viejo Garnacha. Este amor fulgurante por la tierra lo llevó a reaprender el oficio de viticultor sobre la marcha, aprovechando la riqueza del terroir de Rivesaltes.
Este Domaine revela hoy vinos que han tenido un éxito inmediato, confirmando la acierto de esta audaz reconversión. ¿El secreto? Una voluntad férrea de hacer lo «verdadero», lo auténtico. Cada cosecha, incluso la más accesible, es cuidada con el mismo esmero. En estas botellas se encuentra el alma de esta zona del Languedoc-Rosellón, donde el sol generoso, los suelos de esquisto y la influencia de los Pirineos permiten elaborar vinos finos, intensos y golosos. El Clos des Fées nos encanta con néctares que han mantenido el equilibrio entre la potencia del sur y una elegancia que solo pertenece a este lugar mágico.