La altitud es la clave de esta nueva visión de los vinos de España. Es en Elvillar, situado a 583 metros, donde la Bodega Lar de Paula despega, ofreciendo un panorama único sobre la Rioja Alavesa. Para Fernando Meruelo, enólogo por herencia, el vino no es una vocación tardía, sino una evidencia familiar. En 2005, eligió este lugar privilegiado para esculpir Tempranillos que desafían la imagen tradicional de la región.
Esta altura excepcional confiere a las uvas una maduración lenta y un perfil aromático de gran distinción. El contraste térmico entre los días calurosos y las noches frescas aporta una frescura formidable y un equilibrio cristalino en la copa. Lar de Paula revela así el alma de su terruño calcáreo con una elegancia moderna. Es el resultado de una alquimia exitosa entre un saber hacer generacional y la audacia de un viticultor que busca trascender las denominaciones. El resultado son vinos vivos, francos, que ofrecen una nueva perspectiva apasionante sobre la cultura vinícola española.