La amistad y la visión de una nueva generación sacuden las tradiciones de Cahors. Cansados de ver cómo su denominación permanecía en la sombra, dos figuras emergentes del Malbec, Fabien Jouves (Mas del Périé) y Emmanuel Rybinski (Clos Troteligotte), unieron sus fuerzas para crear la bodega Lannac Saint Jean. No es un simple dominio; es un concepto moderno y, sobre todo, justo.
Su enfoque marca el primer comercio de vino de Cahors que opta por una ética de comercio justo, una especie de "Max Havelaar" del vino. Más allá del símbolo, es la calidad la que habla. Estos dos viticultores apasionados se inspiran en la riqueza del suroeste para seleccionar y vinificar las mejores parcelas. Infunden en cada cosecha un carácter potente y una bebida inmediata, demostrando que el Malbec de Cahors puede ser a la vez noble, profundo e increíblemente delicioso. Es la unión de la excelencia y el compromiso.