En el corazón del País Vasco, la denominación Irouléguy se alza orgullosa, como un viñedo de montaña arrancado a la roca. Su carácter único es inseparable de la aventura humana que dio origen a La Bodega de Irouléguy en 1952. Nueve viticultores, impulsados por la pasión por su terruño, unieron sus fuerzas para formar esta cooperativa y preservar la identidad de sus vinos.
Esta bodega no es solo un lugar de producción, es el motor de una democracia participativa que apoya a las pequeñas explotaciones y garantiza una calidad constante. Representando el 60 % de las superficies plantadas de la AOC, es la voz de Irouléguy.
Las viñas prosperan en pendientes escarpadas, dando lugar a cosechas que combinan finura y potencia. En cuanto a los tintos, el Tannat, la variedad reina del suroeste, aporta una estructura tánica equilibrada con aromas a frutos rojos, magníficamente complementada por la elegancia del Cabernet Franc. En cuanto a los blancos, el Gros y Petit Manseng, asociados al Petit Courbu, revelan una expresión intensa, fresca y golosa, cantando aromas de flores blancas y frutas exóticas. La Bodega de Irouléguy firma aquí vinos llenos de emoción, fieles a este rincón de Francia entre el Atlántico y los Pirineos.