El aceite de oliva Kalios es, ante todo, un regreso a las raíces, un homenaje vibrante a Grecia y a la sabiduría ancestral. Sin embargo, en 2010, cuando los hermanos Grégory y Pierre-Julien retomaron la actividad familiar de su abuelo, Petros Chantzios, nada los destinaba a la olivicultura. Fue la calidad excepcional del aceite de Kalamata lo que les sirvió de brújula.
En el corazón de la región de Mesenia, en las laderas de las montañas, prosperan olivos tricentenarios. Estos venerables árboles, cultivados con esmero, son los guardianes de un tesoro líquido. La Casa Kalios logra el desafío de combinar esta tradición helénica con un arraigo contemporáneo en Francia, en París, donde su marca ha conquistado las mesas de los más grandes chefs. Esta historia de éxito está impulsada por productos de delicatessen que no solo cuentan una historia, sino que la hacen vivir en cada degustación. Kalios ofrece una inmersión gustativa, un viaje de ida hacia la dulzura de vivir mediterránea, en una botella de calidad y finura que seduce incansablemente.