Nacida en el corazón de una finca familiar del siglo XVI, la Maison Villevert en Merpins, cerca de Cognac, no hace las cosas como los demás. Imaginen un gin que se sale de lo común, no hecho a base de cereales, sino del elemento más preciado de la región: la uva. El maestro destilador, Jean-Sébastien Robicquet, se atrevió a transformar este licor clásico en una verdadera oda al terroir francés. ¿Su idea? Usar el espíritu de la uva como base e infusionar, durante un breve momento en primavera, la flor de la vid. Esta floración efímera se recoge a mano, capturando la esencia misma de la vid en plena transformación.
G'Vine rompe con los códigos de los gins tradicionales al ofrecer una complejidad y dulzura incomparables. Este enfoque audaz crea un gin elegante, que lleva en sí la finura de los aguardientes de Cognac y la frescura aromática de la flor de la vid. Es una experiencia sin igual, una botella que atrae la mirada y seduce el paladar, demostrando que la innovación puede arraigarse en una tradición secular. Un sorbo y se entiende de inmediato por qué esta creación francesa se ha convertido en una referencia mundial.