La intensidad pura del jengibre, sin filtros ni artificios, impacta desde el primer sorbo. Gimber no es un vino, sino una Casa belga que ha elevado el jengibre a la categoría de arte. Nacida de la frustración ante la oferta de bebidas sin alcohol a menudo demasiado azucaradas, esta creación audaz embotella una concentración orgánica explosiva de jengibre, limón y hierbas.
¡El secreto de Gimber es su golpe! Este impulso único proviene de un contenido excepcional de gingerol, el compuesto activo reconocido por sus virtudes digestivas y antiinflamatorias. Desde Bélgica, este concentrado ha conquistado los paladares gracias a su perfil aromático muy seco, lejos de las limonadas habituales. Es la alternativa perfecta, llena de energía y saludable, para quienes buscan emanciparse del alcohol sin sacrificar la emoción de una bebida compleja. Se imagina perfectamente servido con agua con gas y un toque de menta, transformando un simple aperitivo en una experiencia vibrante y refrescante. Marca una nueva era para el aperitivo, con total sencillez y naturalidad.