Cinco generaciones se han sucedido al frente de lo que hoy es el mayor dominio vitivinícola ecológico del sur del Valle del Ródano: la Familia Perrin. La historia comienza realmente en 1909 con la adquisición del Château de Beaucastel en Châteauneuf-du-Pape, una verdadera joya que sigue siendo el faro de esta ilustre línea de viticultores.
Mucho más que una herencia, es una filosofía que anima a los Perrin. Más allá de las certificaciones, el respeto absoluto por la tierra, el terruño y el enfoque biodinámico son la regla de oro para capturar la esencia de cada grano. Este trabajo artesanal, llevado a cabo con exigencia, les permite revelar vinos de una elegancia rara, fieles al sabor auténtico del Ródano. Desde la potencia de los grandes cruces hasta la finura de sus selecciones, la Familia Perrin reúne a los mejores talentos para esculpir cosechas que celebran el terruño francés con pasión. Sus botellas son testimonio de un equilibrio perfecto, listas para acompañar todas las ocasiones.