El soplo de modernidad que ha redefinido el Tirol del Sur tiene un nombre: Elena Walch. Antigua arquitecta, entró en el mundo vitivinícola de su marido como una fuerza de la naturaleza, aportando dinamismo y una visión intransigente sobre la calidad. En 60 hectáreas de una belleza italiana impresionante, impuso su firma antes de pasar el relevo a sus hijas, Julia y Karoline.
Esta bodega familiar brilla hoy como uno de los pilares de Italia gracias a una filosofía simple pero radical: el terroir primero. Los suelos volcánicos y calcáreos, barridos por las brisas alpinas, forjan vinos de una finura notable. Esta búsqueda de la excelencia ha hecho que sus parcelas obtengan la exigente designación "VIGNA", que garantiza el origen y la expresión pura de las variedades como el Pinot Blanc y el Gewürztraminer. Es la historia de una revolución familiar, donde el coraje y la pasión continúan trazando el camino del vino italiano del mañana.