El alma de Borgoña vibra al ritmo de cuatro generaciones. El Domaine Thierry Garrey encarna esta continuidad esencial, la de una familia que trabaja 18 hectáreas de tierra con una exigencia heredada y renovada. Cada cepa de Pinot Noir cuenta una historia larga, plantada en suelos donde tradición y modernidad se entrelazan para alcanzar la excelencia.
Este Domaine revela el talento del ensamblaje a través de esta cosecha Premier Cru. Lejos de anclarse en una sola parcela, une la singularidad de varias joyas: La Chassières, el Clos de Montaigu y el Clos de Paradis. Es la puesta en común de estos diferentes terroirs lo que confiere al vino su complejidad y su equilibrio perfecto, una armonía deseada y dominada.
Pero la obsesión por la calidad no se detiene en la viña. Antes de llegar a la bodega, cada grano de pinot noir es objeto de una selección drástica, repetida tres veces. Este trabajo minucioso es la promesa de una pureza aromática y una estructura en boca sedosa. El Domaine Garrey firma vinos que honran su denominación y se imponen por su finura.