El compromiso es una historia de familia en el Domaine Saint Louis. En el corazón del Languedoc-Rosellón, en Montagnac, Catherine Carrière-Pradal y su hijo Baptiste representan con orgullo la séptima y la octava generación de viticultores. Más que una simple transmisión, cultivan una filosofía de vida en sus tierras.
Su enfoque es radical y ejemplar: en lugar de simplemente gestionar la viña, eligen recrear un verdadero ecosistema. Baptiste, el joven heredero, se ha propuesto anclar la agroforestería, transformando el viñedo en un islote de biodiversidad. Aquí hablamos de la plantación de más de 10,000 árboles, arbustos y plantas que se entrelazan con las filas de vides, actuando como pulmones verdes.
Esta viticultura de Alta Valor Ambiental (HVE), certificada además como Agricultura Biológica (AB), infunde una energía vibrante en los vinos. Estos capturan no solo el calor del Languedoc, sino también la frescura y el equilibrio aportados por este nuevo entorno forestal. Domaine Saint Louis firma así cosechas que resuenan con su terruño, demostrando que la excelencia rima con el respeto absoluto a la naturaleza. Un dominio audaz, donde cada botella cuenta un regreso a lo esencial.