La emoción de la historia te invade en cuanto cruzas las murallas de Beaune para llegar al Domaine Remoissenet. Aquí, los muros de piedra cuentan siglos de tradición borgoñona, con bodegas que datan de los siglos XIV y XV. Un verdadero tesoro histórico que ha sabido atravesar el tiempo.
En 2004, una nueva era sopló sobre este lugar emblemático cuando dos apasionados neoyorquinos, Eddy y Howard Milstein, tomaron el relevo. Lejos de renegar del legado, infundieron una energía moderna y una búsqueda de la excelencia. Hoy dirigen 40 hectáreas repartidas en las mejores denominaciones de la región: desde la Côte-de-Nuits hasta la Côte-de-Beaune, sin olvidar la Côte Chalonnaise.
Bajo la dirección de la enóloga Claudie Jobard, el dominio firma vinos de una finura notable, buscando magnificar la pureza de la fruta. Prepárate para un placer intenso, donde las viñas viejas y los prestigiosos terroirs entregan cosechas que combinan potencia y elegancia. Una casa legendaria que escribe con brillantez los capítulos de su renovación.