Le Domaine Py es la encarnación de una voluntad inquebrantable y un compromiso esclarecido. Cuando la familia se instala en 2003 en Douzens, no es para una simple continuación, sino para una creación integral: construir simultáneamente la bodega, la sala de embotellado, la producción y la comercialización. Una verdadera carrera emprendedora que no se detuvo ahí.
Lo que más impresiona es la misión colosal que el equipo se impuso de inmediato: convertir las 130 hectáreas del dominio a la agricultura ecológica en solo tres años. Un logro que equivale a un maratón, dado el trabajo fenomenal que hay que realizar en una superficie tan grande. Esta hazaña demuestra una profunda convicción: la calidad de los vinos de Corbières pasa por el respeto absoluto al terroir. Este trabajo arduo dio sus frutos, impulsando al Domaine Py entre las grandes firmas del Languedoc, donde la modernidad de las herramientas se une a la pureza de las prácticas culturales. Mis respetos por esta determinación y estas deliciosas cosechas, que reflejan la energía y la franqueza del Sur.