El alma indomable y generosa de Córcega se encuentra en cada botella del Domaine Mondange. Fue en Ghisonaccia, en la costa oriental, donde se escribió una nueva página de esta historia familiar. Laura y Andria, hijos de la vid, decidieron recuperar una parte del patrimonio vitivinícola de su padre creando sus propias cuvées. Un gesto firme, una verdadera declaración de amor a las variedades autóctonas de la isla de la Belleza.
Las viñas se extienden por una meseta situada entre 100 y 150 metros de altitud, justo al pie de las montañas y a tan solo diez kilómetros del mar. Este microclima único, unido a un subsuelo mayoritariamente arcilloso y salpicado en ocasiones de cantos rodados, confiere a los vinos una complejidad extraordinaria. En estos terruños prosperan variedades emblemáticas como sciaccarellu, niellucciu y vermentinu. Así, Domaine Mondange revela una paleta aromática vibrante, perfecta para disfrutar de un momento de convivencia con sabor mediterráneo. Es la esencia misma de una transmisión lograda, en la que la tradición y la pasión dan vida a vinos auténticos y equilibrados.