Cantero de piedra de oficio, fue con voluntad de constructor que François Marey puso los primeros cimientos de esta finca familiar justo después de la Segunda Guerra Mundial. Hoy, asentado en Meuilley, en el corazón de la Haute Côte de Nuits, el Domaine Marey vio nacer a la tercera generación en 1990, que aporta una nueva energía a este patrimonio borgoñón.
El verdadero golpe de genialidad de esta casa no reside solo en sus 18 hectáreas de viñedos que se extienden por varias denominaciones de la Côte y Hautes Côtes de Nuits, sino en su enfoque global de la tierra. El saber hacer del cultivo razonado, aplicado a los huertos desde los años 50, se ha trasladado naturalmente a la vid. Esta filosofía ecológica les permite producir, además de grandes vinos, una impresionante diversidad de frutas y verduras: desde cerezas hasta melones pasando por la canónigos. El Domaine Marey cultiva así una armonía rara entre la cepa de vid y el huerto, una policultura que asegura el equilibrio del terroir y da vinos que respiran autenticidad y respeto por el medio ambiente.