La aventura del Domaine Lavau no comienza en Francia, sino bajo el sol tunecino. Allí es donde Jean-Guy Lavau forja sus primeras armas y construye sus bodegas, antes de establecerse en el corazón del Valle del Ródano. Este cambio de rumbo es el punto de partida de una hermosa amistad con los viticultores locales, una etapa crucial para consolidar la reputación de la Casa.
En 2000, la nueva generación infunde una energía moderna a la empresa familiar. Los hijos toman el relevo y transforman la Casa Lavau en un embajador del Ródano, haciendo brillar sus vinos en los mercados americano, europeo y asiático. La ambición de Lavau trasciende fronteras, pero su arraigo sigue siendo profundo en los terroirs de denominación. Gracias a su saber hacer como vinificadores, logran seleccionar lo mejor de las diferentes zonas (Rasteau, Valréas y Côtes du Rhône), trabajando en asociación y gestionando incluso dominios como La Décelle o Les Évigneaux. Este trabajo de orfebre da lugar a vinos que combinan una calidad impecable con una accesibilidad que conquista.