Una energía desbordante y una mano de hada. Esa es la marca registrada de Fanny Sabre, quien en 2005 tomó las riendas del dominio familiar en Pommard cuando solo tenía 25 años. En lugar de seguir los caminos tradicionales, esta joven viticultora eligió abrazar la escuela del vino natural. Fue formada, entre otros, por Philippe Pacalet, una figura imprescindible del movimiento en Borgoña.
Este dominio de 7 hectáreas, que se extiende sobre denominaciones emblemáticas de la Côte de Beaune como Meursault, Volnay y Beaune, se cultiva completamente bajo agricultura ecológica certificada. La filosofía de Fanny es clara: dejar que lo vivo se exprese plenamente. Las vinificaciones se realizan sin aditivos innecesarios, y las crianzas se llevan a cabo con precisión quirúrgica, a veces en barricas, a veces en ánforas.
El Domaine Fanny Sabre revela la esencia misma del terruño borgoñón: una elegancia innata y una finura que encantan el paladar. Sus cosechas, como el Pommard Village, se distinguen por su frescura cristalina y una autenticidad vibrante, ofreciendo una experiencia de degustación pura y sin artificios. Es la historia de un renacimiento, el de una transmisión familiar teñida de modernidad y de un respeto absoluto por la vid.