La unión hace la fuerza, especialmente en Alsacia, cuando se trata de sellar dos destinos vitivinícolas. Es un matrimonio feliz, celebrado en 1956, que dio origen al Domaine Eblin-Fuchs. Desde esa fecha, la herencia familiar ha ampliado pacientemente su patrimonio territorial, formando hoy un magnífico mosaico de parcelas alrededor de Zellenberg y en otras cinco comunas alsacianas.
Mucho más que una simple tradición, el respeto por la vida es una filosofía arraigada aquí. Desde el año 2000, este Domaine eligió la exigente biodinámica, un enfoque que revela la pura autenticidad y la gran calidad de los vinos. Las uvas expresan sin artificios la diversidad geológica de estos terroirs: margas, calizas y areniscas se armonizan para dar vinos vivos y digestibles.
Esta Casa revela Rieslings minerales y Gewurztraminers brillantes que llevan la firma inimitable de una viticultura atenta a los ciclos naturales. Es la esencia misma de Alsacia, esa que se ama por su equilibrio perfecto entre riqueza aromática y frescura.