Imagina a dos amigos de la infancia que deciden romper con los códigos del Beaujolais para volver a lo esencial. Es la apuesta loca, pero totalmente exitosa, de Sébastien Dupré y Guillaume Goujon. Desde 2015, estos dos compañeros moldean en las empinadas laderas del Mont Brouilly vinos que respiran vida y sinceridad. Su mantra es simple: hacer algo bueno, bonito y, sobre todo, hacerlo de forma natural.
Aquí no se trata solo de hacer vino, sino de cuidar el paisaje. Certificado como orgánico y en plena conversión hacia la biodinámica, el dominio apuesta por un enfoque agroecológico donde la biodiversidad es la reina. En esta Casa, el Gamay no es simplemente una variedad de uva, es una partitura que Sébastien y Guillaume dirigen con la precisión de un orfebre.
¿El resultado en la copa? ¡Un golpe de frescura! Se olvidan los clichés para descubrir cosechas de una elegancia rara, donde la finura de los taninos baila con una fruta brillante. Es un Beaujolais moderno, comprometido y terriblemente delicioso que se nos ofrece. Una parada imprescindible para todos aquellos que quieren probar la renovación de un viñedo impulsado por la amistad y el respeto por la tierra. ¡Para descorchar sin esperar más en tus aperitivos que se alargan!