Dominique Laurent es ante todo un hombre de audacia, quien, después de haber demostrado su valía como pastelero, logró la hazaña de imponerse como uno de los negociantes más respetados de Borgoña. No es el camino más común, pero es el que ha trazado con una determinación rara, construyendo su reputación sobre una selección rigurosa de los mejores barriles y las parcelas más finas.
Pero este Maestro no se detuvo ahí. El Domaine Dominique Laurent se ha complementado con la aventura familiar de Laurent Père et Fils, un dominio donde el comercio cede paso a la tierra. En Gilly-lès-Cîteaux, en el corazón de la Côte de Nuits, transmite su ciencia y su pasión a su hijo Jean. Juntos, magnifican el pinot noir y el chardonnay, con la misma exigencia de pureza que hizo la gloria de Dominique.
Esta doble faceta permite ofrecer lo mejor de la región, desde los grandes crus emblemáticos (como Chambertin Clos de Bèze) hasta las cuvées emblemáticas del dominio familiar, todas conducidas con la misma obsesión por la expresión del terroir borgoñón. El estilo es potente, amaderado y rico, firmando vinos de guarda que hacen soñar a los amantes de la Côte.