1871: esta es la fecha que marca el origen de esta joya alsaciana, antes conocida como Vins Dirler. Hay que esperar hasta el año 2000 para que el Domaine Dirler-Cadé tome su forma actual, fruto de la unión de las tierras de Jean Dirler y Ludivine Cadé. Esta fusión de parcelas dio lugar a una búsqueda de excelencia ambiental.
Anclado en el pequeño pueblo de Bergholtz, el dominio se extiende sobre 18 hectáreas de viñedos cuidados con esmero. Desde 1998, la familia ha hecho la elección radical y apasionada de la biodinámica. Este compromiso profundo garantiza vinos que cantan la pureza de su terruño. Al cultivar sus suelos con respeto, a veces incluso con tracción animal, honran la riqueza geológica de sus grandes crus, como el Kitterlé, el Saering o el Kessler.
Esta familia de viticultores sobresale en el arte de dar vida a una amplia gama de placeres, desde los grandes Rieslings secos hasta los Gewurztraminer Vendanges Tardives, sin olvidar la elegancia festiva de su crémant d'Alsace. Cada botella revela un equilibrio perfecto entre la frescura septentrional y la complejidad aromática. El Domaine Dirler-Cadé firma cosechas vibrantes que capturan la energía de sus históricos viñedos.