En el corazón del Valle del Loira, la historia del Domaine Delesvaux es la de una transmisión alimentada por la pasión por la tierra. Philippe y Catherine Delesvaux dejaron su huella en Anjou en 1978. Totalmente autodidactas, comenzaron con solo tres pequeños hectáreas, impulsados por una profunda curiosidad por el suelo y la vida. Muy pronto, adoptaron los principios de la biodinámica, una filosofía que va más allá de la simple agricultura ecológica para buscar una armonía total.
Esta finca, reconocida especialmente por sus Chenin Blanc de Coteaux du Layon, pasó de 3 a 14 hectáreas gracias a un trabajo arduo y un respeto absoluto por la uva. La vinificación se realiza de manera natural, sin ningún aditivo ni chaptalización, dejando que el terroir se exprese con una pureza brillante. En 2021, Philippe y Catherine decidieron pasar el relevo a la pareja Ombretta y Nils Drost. Esta nueva generación llega con la misma determinación de honrar este legado de pioneros y de llevar aún más lejos la exigencia de la viticultura natural en el Valle del Loira. Así, el Domaine Delesvaux continúa su búsqueda de la excelencia.