Una ambición loca anima a Bertrand Sourdais: elevar el Cabernet Franc de Chinon al rango de los más grandes. De regreso en las tierras familiares del Valle del Loira, en Cravant-les-Côteaux, este apasionado viticultor tomó las riendas del Domaine de Pallus en 2005. La historia de esta ilustre casa se remonta a 1889, un patrimonio que honra mientras infunde una modernidad respetuosa con el terroir.
El dominio se extiende sobre 12 hectáreas, cuyas vides, algunas con más de 35 años, hunden sus raíces en los suelos arcillo-calcáreos emblemáticos de la denominación. Impulsado por la voluntad de dejar hablar a la tierra, Bertrand ha convertido todas sus parcelas a la agricultura ecológica y a la biodinámica. Cada gesto, desde la poda hasta la vinificación parcelaria, está cuidadosamente pensado para acompañar a la planta. El resultado son unos Chinon de una profundidad y elegancia raras, lejos de los clichés, que demuestran todo el potencial de esta variedad en la región. Es un vino que respira, moldeado por un trabajo de orfebre entre viña y bodega.