Con solo seis años, Sébastien Perissé vivió su bautismo del vino de una manera bastante... explosiva. Fue al querer observar a su padre en la bodega cuando perdió el equilibrio y cayó, afortunadamente ileso, en una cuba vacía. Una anécdota fundacional que ya presagiaba un destino ligado a la tierra y a la vid.
En el Domaine de Malartic, esta pasión se transmite desde hace cuatro generaciones. Fue en Sarragachies, en el corazón del Gers, donde Sébastien retomó el relevo en 2001. Sus vinos no mienten: son el reflejo perfecto de su región. Imaginen sabores francos, una frescura vigorizante y una alegría sencilla que invita a volver.
La finca se inscribe en un fuerte compromiso ambiental, como lo demuestra su certificación HVE, que valora un trabajo en la viña respetuoso de los equilibrios naturales. Un compromiso que se siente en la viveza y el carácter de sus cosechas. Domaine de Malartic les invita a una degustación sin complejos, arraigada en la generosidad del suroeste. Unas Côtes de Gascogne que explotan en sabores, un poco como Sébastien Perissé a los seis años, ¡pero mucho más controlado!