El compromiso biológico es total en el Domaine de Cristia, una casa que respira la herencia familiar mientras mira resueltamente hacia el futuro de la viticultura del Ródano. La aventura comienza en los años 50 con Étienne Grangeon, pero es a través de las generaciones siguientes que se produce la transformación. Su hijo, y luego sus nietos, Baptiste y Dominique, insuflan un aire de modernidad necesario para sublimar este terruño.
El dominio se extiende hoy sobre 42 hectáreas, lejos de las dos pequeñas hectáreas de Garnacha de los inicios. Esta expansión se ha realizado con una fuerte conciencia ambiental: todas las parcelas se explotan ahora en agricultura biológica, una filosofía que garantiza la expresión pura de la fruta. En el Valle del Ródano, en Courthézon, el trabajo meticuloso de las selecciones parcelarias permite a los viticultores captar la esencia de cada microclima. El resultado es una colección de vinos intensos, precisos, donde la generosidad de la Garnacha se combina con la finura de una crianza controlada. Este Domaine firma cosechas que combinan potencia y elegancia, perfectas para los amantes de los grandes vinos.